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Mujeres invisibles, la historia de las Veteranas de Malvinas

Mujeres invisibles, la historia de las Veteranas de Malvinas

En el ideario colectivo de los argentinos, los Veteranos de Malvinas son hombres; de vez en cuando las mujeres aparecen en su rol de madres, hermanas, esposas, novias o hijas, siempre acompañando. Sin embargo hubo varias mujeres que sirvieron activamente durante el conflicto bélico. Un puñado de ellas estuvo, incluso, en la zona de combate.

En el ideario colectivo de los argentinos, los Veteranos de Malvinas son hombres; de vez en cuando las mujeres aparecen en su rol de madres, hermanas, esposas, novias o hijas, siempre acompañando. Sin embargo hubo varias mujeres que sirvieron activamente durante el conflicto bélico. Un puñado de ellas estuvo, incluso, en la zona de combate.

Alicia Panero es investigadora, historiadora, periodista y escritora. En 2015 publicó Mujeres invisibles, libro que revela una verdad silenciada: las mujeres de Malvinas no solo eran las viudas, las madres, las esposas. “La Guerra de Malvinas también tiene veteranas“, afirmó Panero en diálogo con las conductoras de Ingrávidas Palabras, programa emitido en Bichos Raros.

La autora recordó el hecho puntual que la llevó a contar la historia de estas mujeres silenciadas: “La verdad que esto empezó desde mi propia ignorancia, nunca había pensado qué habían hecho las mujeres”. Hasta que una colega le mandó una foto de unas chicas uniformadas y armadas. Esa imagen fue un disparador que la llevó a encontrarse con una mujer que había estado en el hospital de Puerto Belgrano y tenía sólo 15 años cuando empezó la guerra.

Alicia cuenta que enterarse de esto fue “muy fuerte” para ella y sintió que tenía la responsabilidad de contarlo. Habían despojado a esas mujeres de su protagonismo en la historia. “Para nosotros la guerra terminó en los diarios el 14 de junio, pero estas mujeres estuvieron atendiendo heridos hasta el 20 de diciembre del ’82, cuando el último soldado recibió el alta”, afirma.

Y agrega: “Ya no estamos hablando de las que no son veteranas y estuvieron en el continente, y a las que tampoco se menciona en ningún lado aunque hicieron un laburo increíble, atendiendo y cuidando heridos. Pero las veteranas ―que son veteranas por ley y son 16— no existen en el término Día de los Veteranos y Caídos”.

“Hay una causa en curso y se está haciendo una investigación desde la Defensoría Pública de Bahía Blanca, porque no sólo había [entre las mujeres que estuvieron en Puerto Belgrano] menores de edad, sino que también hubo abusos, tanto físicos como sexuales, que ellas denunciaron. Yo las invité a hablar públicamente de eso y me gané la condena de toda la Armada. Escribieron cartas de desagravio hacia mi persona, hacia la gente que me había dado notas para contar esto…”, relata Alicia.

Pero si Alicia tuvo que pagar el precio de atreverse a contar una historia silenciada, el peso de esta historia fue aún más implacable sobre sus protagonistas: “Una de las veteranas, Claudia Patricia Lorenzini, que fue el pilar de estas mujeres tan chiquitas en ese momento, terminó suicidándose hace tres años porque no se pudo bancar la exposición y el desprecio de sus propias compañeras. Le reclamaban por qué contaba, decían que se iban a dar cuenta de que eso también les había pasado a ellas, y ellas no querían que se sepa”.

“Para mí fue un golpe durísimo lo que pasó con Claudia, porque fue una gran luchadora. Después de la guerra le dieron la baja de la Armada, escondieron su legajo, la amenazaron con mandarle los servicios a la casa en plena dictadura”, cuenta Alicia.

El 30 de marzo se presentó un proyecto a nivel nacional para cambiar la denominación del Día del Veterano. “Ese golpe visual de ver en los medios cada 2 de abril el Día del Veterano y la Veterana por lo menos va a hacer que la gente se pregunte ‘¿cómo veteranas?’, ‘¿dónde estuvieron, quiénes fueron?’”.

La pregunta ¿dónde estuvieron? es fundamental en esta historia. Estuvieron embarcadas, algo que también fue un problema para muchos: “Ya, de movida, subir a un buque siendo mujer era mala suerte. Por eso no les hablaban. Las pusieron en un lugar aparte, fue terrible”.

La mujer trans que se infiltró en la guerra

Por el proyecto de ley para cambiar la denominación del Día del Veterano, “muchos veteranos se han enojado conmigo, porque dicen que [la palabra] ‘veterano’ abarca a las mujeres. Y no las abarca. Dicen que es una moda, que ‘por qué no les ponen veteranes’ en la ley… Y bueno, le podríamos haber puesto ‘veteranes’, pero no había veteranes en ese momento”.

Linda Kitson con el príncipe Carlos

“Pero hay una historia que también está en mi libro: el Museo Imperial de Guerra británico siempre manda fotógrafos o artistas a los campos de batalla para que se tomaran imágenes de los combates y se expusieran después en el museo. Durante la Guerra de Malvinas decidieron enviar a una mujer, Linda Kitson. No le pagaron, porque era mujer y porque era la primera vez que venía”, relata Panero.

“Resulta que Linda era trans y no lo supieron nunca. Nunca lo sospecharon. Vino como mujer y era mujer para el Museo Imperial británico”. Su trabajo representó un cambio de óptica, porque “no fue ya el casco con partes de un cuerpo humano despedazado por el horror de la guerra, sino que ella dibujó a carbonilla escenas cotidianas de las tropas. Aportó esa mirada diferente que tenemos las mujeres. Ni mejor ni peor: diferente”, finalizó.

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